Finalizadas las celebraciones de la Navidad y Reyes, numerosos rincones del Noroeste murciano comienzan el año festejando a San Antón, el santo eremita patrón y protector de los animales, siempre tan vinculados al trabajo y a la economía de quienes han vivido en el campo. Las pedanías caravaqueñas de Navares, Benablón y La Almudema; la ceheginera de El Escobar, y La Copa de Bullas han comenzado ya sus días festivos o los preparan de cara a la próxima semana. Se trata de fiestas antiguas y arraigadas, en las que no faltan las hogueras, la música tradicional, las bendiciones de animales, las procesiones con la imagen del santo o la desgustación de la gastronomía autóctona. En el caso de La Copa de Bullas, desde hace más de un siglo se celebra, por la Hermandad de San Antón, el típico Baile de Ánimas, en el que la figura del ‘Inocente’ es la encargada de sacar a bailar a la plaza de Juan Pablo II al público congregado al son de la música folclórica de la cuadrilla local.
Igualmente, y debido a la existencia en su iglesia de un retablo dedicado a San Antón, los carmelitas descalzos de Caravaca de la Cruz celebran cada año, en el domingo más próximo al 17 de enero, la bendición de los panecillos y de los animales en la puerta de su convento, ubicado en la Glorieta caravaqueña.