Además de su etapa como cantante y compositor de Radio Futura y de su extensa carrera en solitario, Santiago Auserón ha ejercido a lo largo de los años una importante labor teórica con la publicación de artículos, traducción de libros y publicación de títulos propios que le sitúan como una de las voces con más autoridad dentro de los estudiosos de las tradiciones, orígenes e influencias de la música en nuestro país.
El ritmo perdido arranca con unas primeras páginas en las que el autor nos invita a recorrer los recuerdos de su infancia y juventud, sus primeros contactos con la música. Gracias al trabajo de su padre en una base militar americana en Zaragoza, Auserón tuvo acceso a música que en aquella fecha difícilmente llegaba a manos de la población, posteriormente se trasladó a vivir a Andalucía lo que le permitió acercarse al flamenco, influencias musicales que posteriormente se verían reflejadas en su trayectoria profesional. Veremos su etapa de estudiante, sus lecturas, sus profesores y su implicación profesional en la escena musical de los años 80.
Pero El ritmo perdido, lejos de ser una autobiografía del músico y compositor zaragozano es un minucioso estudio sobre las raíces musicales de la canción popular y el papel que juega ésta en nuestra sociedad y más concretamente sobre el enorme influjo que tiene sobre ella la música negra. En su libro, al igual que en su trayectoria musical, Auserón realiza un viaje a los orígenes de la música popular recurriendo a la musicología, la filología, la historia o la arquitectura para apuntalar su conclusión de que “todo el folclore peninsular ha estado bajo el signo de la negritud, sin menospreciar las influencias musulmanas y judías. Esa riqueza explica la enorme capacidad de irradiación de la música popular española, sobre otros países europeos y, desde luego, sobre América”, algo que en determinadas épocas de nuestra historia se intentado ocultar e incluso negar.
Viajaremos de su mano hasta Cuba, donde Auserón encontró como se mantenían formas literarias y musicales del Siglo de Oro español, y veremos como autores de aquella época como Quevedo, Lope de Vega, Cervantes o Góngora, ya mencionan en sus escritos a los negros, sus danzas y sus cantos. Estamos, sin duda, ante un excelente trabajo que los amantes de la buena música sin duda leerán con entusiasmo al ritmo perdido de la música popular de nuestra historia.
Santiago Auserón (Zaragoza, 1954) estudió Filosofía en Madrid y en París, bajo la dirección de Gilles Deleuze. Fue cantante y compositor de Radio Futura, grupo fundamental en la evolución del rock español. Contribuyó a la difusión del son cubano con la recopilación Semilla del son (1991) y con la Antología de Francisco Repilado, «Compay Segundo» (1996). Es autor de los libros La imagen sonora (1998), Canciones de Radio Futura (1999), Canciones de Juan Perro (2012) y de numerosos artículos sobre música, literatura y pensamiento. Tradujo La ciudad infinita (1992) y El árbol ausente (2009), de Catherine François. Con el nombre de Juan Perro ha publicado los discos Raíces al viento (1995), La huella sonora (1997), Mr. Hambre (2000), Cantares de vela (2002), Río negro (2011) y Juan Perro & La Zarabanda (2013). Ha realizado también otros proyectos entre los que destacan el disco de versiones Las malas lenguas (2006) y Canciones de Santiago Auserón con la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics (2008). Entre otros galardones, ha recibido el premio Max de las Artes Escénicas en 2011, la medalla de Oro Santa Isabel de Portugal en 2002 y el Premio Nacional de Músicas Actuales del Ministerio de Cultura en 2011.
«El ritmo perdido»
Península
448 páginas
ISBN: 978-84-9942-380-7
PVP: 19,90 euros